Sexualidad infantil



Hemos tenido el placer de entrevistar a la alegre y vivaz Mamen Jiménez, psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas. También es madre de dos, autónoma, emprendedora y mujer inquieta a la que le apasiona su trabajo, pero también dibujar y escribir. La psicomami es el resultado de todas estas experiencias y gustos.

Nos confiesa que “gracias a ellos, a mi maternidad, les debo gran parte de mi desarrollo profesional actual”. Ha publicado Amor con ojeras, Gustirrinín y 50 sombras de mami y parece que habrá un cuarto…

Tiene una consulta en Madrid donde ejerce su profesión con parejas y adultos y además hace talleres y charlas. Le apasiona su trabajo y, además, aunque con sueño, es realmente feliz.

¿Por qué la masturbación es un tema tabú en esta sociedad? Te debes encontrar con casos de clientes con miedo a su sexualidad.

Efectivamente existe una visión muy negativa a nivel social de la masturbación, una visión muy ligada a mitos y a un modelo sexual que a todas luces no funciona. Asociamos masturbación a juventud, falta de madurez o de control de impulsos, la consideramos un sexo de segunda, o una sustitución o el reducto de los que “no tienen acceso al sexo entre dos”, que si es peligrosa o adictiva…

¿Existe la masturbación infantil Mamen Jiménez?

Los peques se tocan, claro. Lo que sucede cuando hablamos de niños pequeños, hasta la preadolescencia, es que ese tocarse no es con una intención erótica, no es como el masturbarse adulto, y tener clara esa diferencia es fundamental para entender la sexualidad infantil.

La erótica forma parte de la sexualidad adulta, no del mundo infantil. Cuando los peques se tocan lo hacen porque están descubriendo su cuerpo, de la misma manera que un bebé se observa alucinado los pies por primera vez. Están conociendo el mundo, el universo, y eso empieza por ellos mismos, por su cuerpo. Y claro, los genitales lo bonito que tienen es que están en el cuerpo, así que, ¡se los tocan!

Por otra parte, resulta que es una zona del cuerpo que a algunos les da gustirrinín, así que… se siguen tocando. Los peques lo tienen claro: lo que me gusta, lo hago. Luego nos toca a los padres acompañarlos, como en todo, e ir explicándoles cosas como la intimidad, la privacidad, las conductas adecuadas o no socialmente…

¿A partir de que edad comienzan los niños y niñas a explorarse?

Ya los bebés se tocan, como decía, en esos inicios de la exploración de su cuerpo. A veces les estás cambiando el pañal y de pronto se encuentran los genitales con las manitas.

Es un poco más adelante, entre los 18 meses y los 3 años, cuando ya empiezan a tocarse con un poco más de intención, porque les resulta agradable.

Hay un desconocimiento generalizado sobre la masturbación infantil, ¿nos podrías dar algo de luz sobre este tema para calmar a aquellos padres que se escandalizan y no permiten dicha exploración?

Has usado una palabra estupenda para referirte a ello: exploración. De la misma manera que les dejamos que se separen de nosotros cuando son pequeños para que exploren el mundo, gateo a gateo, de la misma manera que les damos diferentes comidas con diferentes texturas, de la misma manera que les hablamos con primor y atención para que su lenguaje se desarrolle… tenemos que entender esto de su desarrollo afectivo-sexual: con naturalidad y amor.

Lo que le diría a los padres y madres, como clave, es lo que comentaba antes, que la erótica no entra en esta ecuación del desarrollo afectivo-sexual de los niños. Se tocan por exploración y por gustirrinín, pero no tiene nada que ver con cómo lo hacemos los adultos, de manera que debemos reorientar nuestra mirada y nuestra concepción acerca de la masturbación, nos confiesa Mamen Jiménez.

Si nos enfadamos con ellos porque se tocan, si mostramos desacuerdo, les regañamos o no les permitimos hacerlo estamos lanzado unos mensajes muy poderosos que pueden tener un gran impacto: eso que haces está mal, y tienes que hacer con tu cuerpo no lo que quieras, sino lo que un adulto te diga.

Al prohibir o censurar les decimos que eso que, con toda su inocencia, y que forma parte de su desarrollo natural, están haciendo es malo, ¿te imaginas que alguien te lo dijera a ti? ¿Cómo te sentirías?

¿Cómo debe el adulto reaccionar cuando vemos a nuestro hijo o hija explorándose?

Lo primero es mantener la calma, los peques son maravillosos detectando las emociones adultas, y si te ven nervioso o alucinando, lo van a notar y van a pensar que “aquí pasa algo”, nos cuenta Mamen Jiménez.

Debemos estar tranquilos y abordar el tema con naturalidad porque, insisto, la mirada “sucia” hacia el sexo la tenemos los adultos, ellos no.

En estas situaciones lo interesante es ir explicándoles conceptos como la intimidad, la privacidad y la importancia de la higiene. Por ejemplo: “Cariño, cuando quieras tocarte la vulva/pene, si te gusta, el mejor sitio para hacerlo es tu dormitorio, porque allí estás tranquilito, y porque estas cosas se hacen en privado, ¿de acuerdo?” Sin censurar, sin nervios, familias.

Cuando son muy pequeños no terminarán de entender estos conceptos, pero según vayan creciendo sí que lo harán (de la misma forma que al principio no entienden del todo eso de “No cruces en rojo”, pero llega un día que sí… Y eso no quita que se lo expliquemos desde bien pequeños para que lo vayan interiorizando, ¿verdad?).

¿Cuál es el papel del adulto en la masturbación infantil Mamen Jiménez?

Como decía, el de acompañar al peque en su desarrollo, ir dándole pautas y guías para que se desarrolle en plenitud, de la mejor forma posible, ir explicándole esas normas sociales, y esos conceptos tan abstractos, pero tan importantes, como son la intimidad, la privacidad… y nuestros derechos.

Entender estas ideas no solo es positivo de cara a su desarrollo y autoestima, también lo es para protegerles, en la medida de lo posible, de situaciones tan terribles como pueden ser los abusos sexuales. Si saben que su cuerpo es suyo y que son ellos y solo ellos los que tocan determinadas partes (privacidad), que nadie les puede tocar, que en público no se llevan a cabo conductas de este tipo (intimidad)… tendrán más herramientas para decir NO, para alejarse de situaciones de riesgo. Y todo lo que hagamos en este sentido es, evidentemente, importantísimo.

¿Qué información podemos proporcionar a los peques para aportar confianza a su sexualidad?

Quizá lo más importante es transmitirles el mensaje de que su cuerpo es suyo, y que es perfecto y estupendo. Y que como suyo que es, nadie puede tocarles (normalmente les decimos que la zona que cubre el bañador es solo suya), salvo papá o mamá -pidiéndoles permiso, “te voy a limpiar el culito, ¿de acuerdo?” o el médico, pero siempre estando papá o mamá delante.

Acompañarlos en su desarrollo, en los cambios que se van produciendo en su cuerpo, informándoles, sin censuras ni juicios, porque son eso, peques en desarrollo.

¿Cuál es el límite de exploración? Si es que lo hay

Bueno, como decía antes vivimos en sociedad, y tenemos una serie de normas establecidas, normas que los peques tienen que ir aprendiendo y entendiendo… En este sentido han de saber que no han de tocarse en lugares públicos. Por otra parte, de la misma manera que hemos incidido tanto en que entiendan que su cuerpo es suyo, y que merece todo el respeto, han de respetar el cuerpo de los demás y no tocar sin permiso.

Los juegos de este tipo, lo que popularmente llamamos “jugar a los médicos”, forma parte también de un desarrollo sano del niño (sano y por tanto esperable), de manera que tranquilidad, familias. Eso sí, ha de darse en contexto de juego y entre iguales, es decir, niños de edad similar. (Nota de Mamen Jiménez: debemos prestar atención si esta conducta de juego se da entre niños con una diferencia de más de cuatro años, ya que el escalón evolutivo es grande y no están en el mismo nivel de desarrollo).

Quizá otro límite, entre comillas, que tenemos que poner es la higiene: han de tener claro que deben tener las manos limpitas antes de tocarse (especialmente las niñas, para evitar infecciones), y que hay que lavarlas también después.

En general es una conducta saludable, ya lo he dicho, pero sí que debemos observarla, de la misma forma que observamos otras facetas de nuestros hijos, para comprobar que todo va estupendamente.

Si nuestro peque empieza a tocarse más y más, y ese tocarse le come terreno a juegos que antes le encantaban, si se toca de un modo más “agresivo”, si cuesta mucho distraerle de ello y que cambie de actividad, quizá sea una señal de que el peque pueda estar nervioso, estresado… Conviene entonces que consultemos a un profesional (y en general siempre que tengamos la más mínima duda) para ocuparnos (que no preocuparnos).

¿Cómo hablar a los niños y niñas sobre la masturbación infantil? ¿Desde qué edad Mamen Jiménez?

Con la misma naturalidad e incluso el mismo tono con el que le decimos cómo ponerse un abrigo, cómo se debe sentar en la mesa, porque es lo mismo: educación. Recuerda siempre que no hay nada sucio, nada erótico, en su conducta, es inocente, así que intenta reestructurar tus ideas al respecto, si es que las tienes, para abordarlo de la mejor manera posible.

Acompañar, naturalizar, no ocultar, no castigar y no negar son para mí las claves. Y por supuesto, con la misma importancia, esos conceptos de los que hablaba anteriormente: intimidad, derecho, privacidad… Adaptando, claro, el lenguaje a la edad y desarrollo de nuestro hijo o hija (eso los papis lo sabemos hacer requetebien).

De la masturbación hablaremos con ellos, al igual que de cualquier tema, cuando empiecen a desarrollar esta conducta o cuando nos pregunten o nos hagan comentarios.

Es muy típico que tu peque venga a decirte que tiene “el pene grande” (y digo “pene” porque algo fundamental es que nombremos a las cosas por su nombre, han de saber el nombre real de sus genitales, aunque luego a veces usemos otros). Se sorprenden cuando eso pasa y quieren compartirlo con nosotros, pues ese es un momento estupendo, por ejemplo, para comentarles que sí, que eso pasa con los penes, que a veces están grandes y otros chiquitos. Y ya está, frases sencillas, mensajes claros.

Cuéntanos un poco sobre la importancia de pedir permiso al niño o a la niña para tocar su cuerpo, cómo por ejemplo cuándo le vamos a secar al salir de la ducha o nos pide limpiar el culete, etc.

La importancia reside en lo que comentaba antes, en que ellos entiendan que su cuerpo es suyo y que nadie puede tocarlo sin su permiso. A veces hay quien comenta que esto es una exageración, “¡Sí soy su padre/madre!”, y lo entiendo, pero…

Nosotros sabemos que jamás le vamos a hacer daño a nuestro peque, pero los abusos se producen en un porcentaje altísimo en el entorno cercano al peque, así que, aunque sepamos que nosotros no vamos a hacerlo, tenemos que darle al niño el poder, las herramientas, para que, aunque se trate de alguien cercano, de alguien conocido, su cuerpo… ¡solo lo toca él/ella!

¿Te imaginas que alguien viniera en el vestuario del gimnasio a secarte la espalda si tú haber dicho nada? Pues eso.

Nos encanta tu cuento “Gustirrinín” cuéntanos un poco de que trata.

Ay, ¡qué ilusión que os guste! Es un cuento muy chiquito (de extensión y de tamaño, porque está hecho para manitas pequeñas) precisamente sobre esto que hablamos, cuando los peques se tocan.

Está contado para ellos, con la intención de que entiendan que no pasa nada por tocarse (normalicen), pero que es algo que se hace en privado, en la intimidad, y siempre con las manos limpitas. El objetivo del libro era, además, que al contárselo a los peques se abriera un diálogo entre los papis y mamis y ellos, para abordar el tema con naturalidad. Y, la verdad es que estoy súper contenta porque recibo comentarios súper positivos de familias y centros educativos.

Por último, un mensaje para que los adultos comencemos a respetar a los peques cuando exploran su cuerpo.

No están haciendo nada malo, es algo que forma parte de su desarrollo evolutivo, quita de la ecuación tu visión adulta del sexo y recuerda que son peques, que les quieres, y que, como padre y madre, el objetivo, lo que de verdad quieres, queremos todos, es que tengan una buena autoestima, que se quieran, que se respeten y respeten, ¿verdad?

Acompañar en su desarrollo afectivo-sexual no es alentar a realizar determinadas conductas, no es erótica, no es sexualizar… Es asegurarnos de que crecen queriendo y respetando su cuerpo, ¿acaso no es eso lo que merecen? nos pregunta Mamen Jiménez.