Conciencia social en un ambiente Montessori

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En nuestras formaciones, charlas, puertas abiertas siempre mostramos fotografías y vídeos de nuestro día a día en la escuela y cuando ven muchas mesas individuales hay una pregunta que simpre surge ¿no hay trabajo en grupo en los ambientes Montessori? Sonreímos y siempre pensamos: ¡qué buena pregunta! pues la respuesta en realidad es más complicada de lo que parece. 

Empecemos diciendo que no hay trabajo en grupo como el que conocemos comúnmente, y entonces viene la pregunta ¿entonces no se desarrollan socialmente? La respuesta parece no tener sentido pero en realidad es: todo lo contrario!

Primero, tenemos que entender que los niños de 0 a 6 años se encuentran en un momento de autoconstrucción en todos los niveles: Construcción de su identidad, de su autocontrol, autoestima, etc. Ellos son el centro de su universo, viven en una etapa egocéntrica en la cual disfrutan de ellos mismos y de la satisfacción de sus necesidades. A partir más o menos de los 4 años empiezan a disfrutar trabajando con otros y quieren experimentar el bien común. Por estas razones hay una parte de trabajo en el ambiente que es individual.

 La Casa de los niños es su aula, su ambiente, les pertenece en su totalidad, ellos tienen la responsabilidad de cuidarlo, compartirlo, y deben trabajar conjuntamente para poder hacerlo. Es muy importante entender que el ambiente no pertenece al adulto sino a los niños. Además, hay edades diferentes, se cuidan y se ayudan mutuamente y la competitividad brilla por su ausencia.

El material está limitado ya que solo hay uno de cada pero mucha variedad, lo que hace que se desarrolle la habilidad mágica de «esperar». Muchos de estos materiales permiten juegos colectivos y cooperativos.

 Por lo tanto, el ambiente Montessori funciona como una microsociedad de los que todos forman parte, un trabajo colectivo no impuesto que permite al individuo desarrollarse integralmente y pertenecer a una sociedad sana.